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Celebración del día del niño en La Noria

Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre. Jean Jacques Rousseau

Santa Juana de Lestonnac nos ha acompañado en esta alegría pascual con la renovación de votos que hicimos el domingo de Pascua, la profesión solemne de Hosleidys (que acompañamos desde la distancia) y las fichas 7 y 8 de “Encuentros” y “Llenad el nombre” que se han o vamos caminando hacia la interrelación: el 27 de abril laicos y religiosas/os unimos nuestras fuerzas para posibilitar y brindar un día especial a los niños de la Floresta del Colli. Nayely Rebolledo Manuel, voluntaria, nos comparte su experiencia de lo vivido:

El sábado 27 se llevó a cabo una celebración importante y especial en Floresta del Colli, mejor conocida como “La Noria”. Entre risas, juegos y amistad, se festejó el Día del Niño. Esta celebración fue organizada por la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora y la Compañía de Jesús, en conjunto con el Club Rotaract Zapopan las Fuentes y Comunidades de Vida Cristiana (CVX). El objetivo del evento fue brindar a los niños y niñas que asisten al curso de “promotores de paz” cada sábado, así como a aquellos que no lo hacen, un espacio para divertirse y gozar de un rato agradable con sus amigos.

A través de esta convivencia se rindió honor a la etapa que tanto lo merece: la niñez, momento en el cual los seres humanos desarrollan conocimientos, habilidades y talentos; también comienzan a forjar sus sueños, a descubrir el mundo y a intentar comprenderlo de una forma curiosa, inocente, amable, soñadora… Para la realización de este festejo se consiguieron las donaciones de cinco brincolines, una máquina de maíz para cocinar “palomitas” y juguetes para entregar a todos los niños y niñas que son promotores de paz activos dentro de la comunidad; es decir, que asisten de manera regular los sábados a recibir sus talleres.

La logística consistió en separar a los estudiantes por grupos: chicos, medianos, y grandes. Cada grupo debía pasar por cada una de las estaciones creadas por el equipo organizador y los voluntarios. Antes de hacer uso de las estaciones, se realizaron preguntas básicas sobre los contenidos aprendidos a lo largo del curso de promotores de paz; cuando las respondían de forma adecuada, podían pasar a las estaciones. Las primeras cinco contaban con brincolines diferentes en los cuales podían saltar de manera libre; en la sexta, conocida como “La telaraña”, los niños debían pasar por debajo de un entramado de hilaza y llegar hacia el otro lado sin tocar la red. En “Las palomitas”, séptima estación, podían sentarse a degustar esa deliciosa botana mientras observaban a los demás grupos pasar por las telarañas. En la octava y última estación, el reto consistía en meter gol en una pequeña “portería” después de haber dado un par de vueltas.

Mientras realizaban estas actividades, los niños y niñas expresaron su alegría y emoción cantando y exteriorizando verbalmente su gozo y agradecimiento por todas las sorpresas. Luego de las estaciones, cada grupo tuvo la oportunidad de romper una piñata que contenía apetitosos dulces. También disfrutaron de una rebanada de pizza mientras conversaban con sus amigos y familiares.

Para finalizar, se entregó a quienes asisten de manera regular al taller un diploma en el que se les reconoce como promotores de paz dentro de su comunidad. Se les explicó que este era símbolo no solo de su esfuerzo y de los aprendizajes adquiridos a lo largo del curso, sino también un título en el que se acredita que son agentes de cambio en su comunidad, pues cuentan con los conocimientos, habilidades y valores necesarios para crear, promover y enseñar la paz.

Lo más valioso del evento fue presenciar la alegría y el brillo que cada niño y niña expresaban al jugar, convivir y celebrar con sus seres queridos este día tan especial. Marlon cantaba; Jesús y José corrían; América sonreía; los promotores de paz, nuestros niños y niñas de La Noria, se enorgullecían de tan importante labor que los acompaña: la de hablar y actuar en nombre de la paz.

Me gustaría concluir mencionando lo importante que es cuidar y honrar a la niñez. Cada niño y niña del mundo representan un tesoro para la humanidad, así como el potencial que tenemos los seres humanos para construir y crear realidades creativas e innovadoras. Los niños y niñas son el presente y el futuro, son la esperanza de un mundo mejor, en ellos podemos sembrar las semillas de la justicia, la empatía y la paz.

“Lo que se les da a los niños, los niños darán a la sociedad”– Karl August Menninger –, o como decía Juana de Lestonnac: “Nuestras niñas/os dejarán de serlo con el tiempo y, con ellas/os habremos formado familias enteras”.

 

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