417 años de aprobación de la Compañía de María
Un saludo desde la Casa de Madres Mayores de México. El pasado 7 de abril hicimos memoria de la aprobación de la Orden en nuestra eucaristía dominical. Les compartimos la acción de gracias que expresamos al final de la celebración:
Señor, te damos gracias por estos 417 años de aprobación de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora, para bien de la Iglesia y de la sociedad internacional donde estamos presentes.
Gracias por los documentos que le dieron origen a esta Orden y la siguen sosteniendo: el Breve de aprobación, Abrégé o forma del Instituto, Reglas y Constituciones con sus respectivas actualizaciones, las determinaciones de los capítulos generales,
os acuerdos de asambleas generales, las circulares de las diferentes superioras generales… Este patrimonio histórico-carismático ha ido marcando el rumbo y compromiso de la Compañía en las diferentes etapas de la historia.
Un profundo “gracias” por cada una de las religiosas que han formado parte de este Cuerpo Apostólico, desde Santa Juana de Lestonnac hasta Cachita, que es la última que en nuestra Provincia ha sido admitida como postulante. No son cien eslabones sino miles, representados por cada una de las mujeres, notables algunas, sencillas y ocultas otras; pero todas dando vida y siendo el rostro de un Cuerpo que nació para anunciar el Reino en cualquier parte del mundo, con la misión de evangelizar como educadoras, al servicio de la fe que fructifique en obras de justicia, teniendo como preferidos a los más pobres, a las juventudes y a las mujeres.
Gracias por cada una de las comunidades presentes en 28 países, especialmente por las nuevas fundaciones en Asia. Te agradecemos, Señor, los 86 centros educativos en 26 países de Europa, Asia, África y América; por los centros sociales y por nuestra colaboración en obras no propias.
En esta fecha tan importante en que hacemos memoria de una travesía de 417 años guiadas por el ritmo del Espíritu, renovamos nuestro compromiso, al estilo de Juana de Lestonnac, de acompañar a la niñez, la juventud, las mujeres, los grupos vulnerables… a todas las personas con quienes vamos haciendo un camino en sinodalidad. Que María Nuestra Señora, siga siendo nuestra compañera de camino.




